Bio
Agazapado
delante de la Pentium (me dicen que no puedo dejar de incluir mis
antecedentes en el sitio) me esfuerzo en la tarea de ponerle algo
de sustancia a este meollo ante la ausencia de un currículo
robusto y organizado.
Entonces,
la imagen de un niño cantando a dúo con el Hugo Carranza
“virgen morenita” en las ventanas abiertas de par en
par de un barrio joven y aperonado, los sonidos asfixiados y marciales
del piano desvencijado que la Chocha Dotti aporreaba en la sala
de música del primario, el wing izquierdo sensible que se
quedaba clavado en la raya cantando “cuerpo sin alma”
en la canchita del Barrio Obrero persisten frescos como el olor
del hinojo. Siempre danzando en el límite. Me pregunto si
puedo poner en la bio que con el Barrio Obrero gane mi primer medalla
de fútbol.
Releo
y sospecho que por ahí no va la cosa… un currículo
supone fechas, premios, giras… y aflojá con nostalgia!
A quién le importa sobre el pueblo en que nací! …eso
de la nostalgia ya no vende, tío!
Entonces
sigo hurgando en las bateas de todas las génesis artísticas
de mi vida, en los lugares donde pueda estar estampada alguna firma
oficial, algo que le certifique al sistema, que todo lo compra y
que todo lo vende, que tengo una carrera artística.
Pero la verdad es que a mí me gusta que el artista me cuente
la historia sin monumentos. Aquí va:
En
el 82 armamos el Dúo Vida con el Pato Bustos en La Carlota,
un dúo super acústico, con el que nos pasamos un par
de años viajando por los pueblos del sur de Córdoba
puteando a la dictadura, que ya se estaba yendo, y exponiéndonos
a algún milico trasnochado, estábamos en El Nacional
y tocábamos temas de Pedro y Pablo, Sui, León, y algunos
nuestros. Eras un fracasado si no tenias “temas propios”.
En
el 85 me juí pa la ciudá de Córdoba
con planes que estaban a años luz de la música, pero
ella, como el Tango, siempre espera.
En
el 86 formamos en Carlota el cuarteto vocal “Quetzal”
con el Nachi Noriega, mi brother Marcos Isoardi, y Bety Alvarez.
Hoy sigo sorprendiéndome de ese cuarteto cada vez que escucho
alguna grabación, actuamos en un montón de lugares
y recuerdo que cantamos una noche de teloneros de León Gieco
y la cancha del “Chaco” ardía y la luna de febrero
era adolescente y los fantasmas de una delantera infernal de Central
Argentino se asomaban para escuchar rugir al León de todos
los leones.
Fines
de los ochenta y principio de los noventa fueron años febriles,
estalló súbitamente una locura de la gente por la
música en vivo y ahí estábamos, tocando en
mil bares, con el “kike” Galdamez, el “Titi”
Rivarola, Marcelo Becerra, el negro Bravo, el Walter Sader, el Pichi
Pereira!!!, qué maestro!!!, la Bibi Pozzevone, el Flaco Pailos
(era percusionista de una banda que teníamos que se llamaba
“el beso”) y una culada de gente que les iré
contando en el blog a medida que me vaya acordando.Varias temporadas
(qué temporadas!) en traslasierra fueron cincelando el oficio
y minando la salud (aquí se gasta adrenalina).
En
el 94 armamos La Banda Inestable con el negro Diego (Bravo), Wili
Medina, varios de los nombrados más arriba, y Mariano Florio
que por ese entonces nos hacia el sonido. Con esta banda empezaba
a buscar un sonido y una mirada propios de la historia. Fue nuestra
primer experiencia “independiente”, ya que producíamos
totalmente nuestros shows, bah! en realidad siempre fuimos soberanos
con nuestro laburo y nunca ganamos un mango. Los recitales más
copados de esta banda fueron, para mi, una serie que dimos en el
aula magna de la facultad de arquitectura de Córdoba.
A
ver como vamos…Ufff!!! Qué falta de síntesis!
Y no hay premios, ni grandes figuras, ni escenarios importantes…
Ok, sigo:
En
el 96 grabamos Latin Funky con Germán Nager y “titi”
Rivarola de productores y una culada de músicos geniales
que se encuentran en la parte de la ficha técnica de Latin
Funky. Lo presentamos en un festival de La Falda donde también
tocaban Lerner, Aznar (Pedro; no confundir con José María,
que es un enano nazi amigo de los genocidas Bush y Blair),
y David Lebon. David tiró una onda para producir Latin Funky,
por que resulta que, por esos días, el tipo estaba grabando
en el mismo estudio que nosotros y se copó con el proyecto,
pero el loco estaba en lo suyo y ahí quedo la cosa, fue suficiente;
fue una caricia para todos los que estábamos laburando en
Latin.
En
el 97 me juí pa los Buenos Aires con Latin Funky bajo
un brazo y una crisis vocacional y existencial en el otro. Una de
ellas (la vocacional) fue exorcizada con un par de años aprendiendo
al lado del querido Walter Malosetti, quien me enseñó
a amar y respetar esta profesión por sobre todas las cosas,
y la otra (la existencial) trato de conjurarla escribiendo canciones.
Al
toque armamos una banda con el Humberto Demelchiore (destartalado),
Pablo Catani en la bata, Fernando Cardero en el bass y el “Oso”
Cuestas de invitado. Después vino el trío Indio
Nu junto a Marcelo Rapadura y Fernando Cardero, con el que
hicimos varios recitales en el interior y en Capital: “La
Trastienda”, “La vaca profana”, etc. Fuimos preseleccionados
junto a 4 bandas de baires para un concurso organizado por Rock&Pop,
también participamos de un ciclo organizado por Madres de
Plaza de Mayo en la Plaza del Congreso, el que fuera quizás
la génesis del CD Yndio Nü.
Yo
se que los currículos son importantes para conocer el perfil
de la gente que pretende hacer pública su obra, su laburo
o lo que sea; lo que pasa es que yo no tengo “mapa de este
mundo” (Fito dixit). Tengo un dibujo de Jericles que dice:
“Al gran zurdo”, tengo las serenatas con el Huguito,
el hinojo en las rodillas peladas, el piano del “Fortín
Heroico”, tengo una memoria de mierda y un fastidio total
por los datos, tengo un par de guitarras incondicionales…
Y
ahora tengo la sensación de que esto fue cualquier cosa menos
un currículo, de todos modos incluí fotos para amenizar
y aportar un poco mas de confusión.
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